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17 de marzo de 2017

Mi Oficio (Natalia Ginzburg)


Hace unos meses que decidí hacer con la lectura lo mismo que con la música, atreverme a conocer cosas nuevas. Siempre me he movido en el mismo círculo, compraba sobre seguro, y la pocas veces que compraba por comprar pues… Pero estaba cansada, así que opté por seguir las recomendaciones literarias del que fuese mi profesor de literatura, en mis años de instituto, así como autores que hubiese oído pero no leído. He de decir que este libro lo compré por el nombre de la autora y por la portada, además se anunciaba como ilustrado y eso me llamó aún más la atención. Es un libro de relatos, escritos entre los años cuarenta y sesenta, con la segunda guerra mundial como trasfondo en algunos de ellos. La autora es italiana, mi bella Italia…Y su primer marido fue profesor ... Y de signo, Cáncer xD. Me faltan por leer un par de ellos, será esta noche…
Este en cuestión habla de su oficio, ella siempre tuvo claro que escribir era eso, su oficio. En dicho relato he encontrado muchas de las sensaciones que he tenido a la hora de escribir, yo no creo que mi oficio sea este, o sí, no lo sé, sólo sé que escribir siempre ha sido para mí una necesidad, más allá de hacerlo mejor o peor, bien o mal. El relato entero es una delicia, aquí sólo dejo un pequeño fragmento, pero invito a su lectura completa, los demás también lo son.
El libro se llama Las pequeñas virtudes y ella Natalia Ginzburg (compartimos iniciales xD)

" Y he descubierto que uno se cansa cuando escribe algo en serio. Es mala señal si uno no se cansa. Uno no puede esperar escribir algo en serio así a la ligera, como con una mano solo, alegremente, sin molestarse apenas. No se puede salir del paso como si tal cosa. Uno, cuando escribe algo serio, se mete dentro de ello, se hunde en ello hasta los ojos; y si tiene sentimientos muy fuertes que inquietan su corazón, si es muy feliz o muy infeliz por alguna razón, digamos terrestre, que no tiene nada que ver con lo que está escribiendo, entonces, si lo que escribe vale y es digno de vivir, cualquier otro sentimiento se adormece en él. No puede esperar conservar intacta y fresca su cara felicidad, o su cara infelicidad; todo se aleja y se desvanece, y se queda sólo con su página, ninguna felicidad y ninguna infelicidad puede subsistir en él que no esté estrictamente ligada con esta página suya: no posee otra cosa y no pertenece a nada más, y si no le sucede así, entonces es señal de que su página no vale nada."

31 de mayo de 2016

No preguntes...


Si es que no deseas hallar respuestas, es mejor que no lo hagas. Vive en el desconocimiento y el desconcierto de no saber.
Ayer me dio por leer de nuevo las palabras de un ilustre sevillano, el romántico, el que tantos suspiros me arrancó en la adolescencia. Será que últimamente me siento así, como una quinceañera, asustada y enamorada… Y todo porque hay un grupo de golondrinas que han hecho nido en mis ventanas y se las pasan jugando contra mis cristales…. Pero aquellas que aprendieron nuestros nombres, no han vuelto… De Bécquer adoré su poesía, esas rimas que se paseaban entre las páginas de mis libros y cuadernos, pero amé aún más sus leyendas… Mi favorita es el Monte de las Ánimas, pero ayer descubrí subrayado este fragmento de la Ajorca de oro

“-No me preguntes por qué lloro, no me lo preguntes, pues ni yo sabré contestarte ni tú comprenderme. Hay deseos que se ahogan en nuestra alma de mujer, sin que los revele más que un suspiro; ideas locas que cruzan por nuestra imaginación, sin que ose formularlas el labio, fenómenos incomprensibles de nuestra naturaleza misteriosa, que el hombre no puede ni aun concebir. Te lo ruego, no me preguntes la causa de mi dolor; si te la revelase, acaso te arrancaría una carcajada.”

Yo, que me considero llorona de nacimiento, a mí, que con demasiada frecuencia se me mete un poco de arena en los ojos… Es eso, mejor no preguntes, porque de seguro no me entenderías, yo soy así…


“Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí.
Es esto de los llantos pasaje baladí.
Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente estulto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.”

Alfonsina Storni (Fragmento de Capricho (El dulce Daño))


8 de abril de 2016

El lobo estepario

Hoy es un día especial, hoy hace 5 años que me tatué, que esa estrella que tanto significa para mí se quedó impresa en mi piel para siempre, para estar a mi lado cada día y protegerme, por eso, porque aquello digamos que fue mi primer paso dentro de mi nueva libertad, decidí que hoy también sería la fecha elegida para ir al registro y hacer estas paredes que me cobijan solo mías, he tenido que esperar cinco años para poder hacerlo, pero todo llega.

Y es que es eso, todo llega cuando tiene que llegar y hace unos días comencé a leer un libro de esos que tenía en pendientes desde hace mucho, hay otros, pero casualmente elegí ese y bueno, como me pasase con De Profundis de O. Wilde, siento que me ha atrapado desde el primer minuto. Según me voy adentrando en él más me convence de que ha llegado en el momento preciso, quizás de haberlo leído antes no hubiese escocido como lo hace. He llorado leyendo muchos libros, pero por su historia en sí, este me hace llorar por lo cierto, porque me reconozco a ratos, porque me hace entender muchas cosas que siento y pienso, esto, hasta hoy, sólo me ha pasado con estos dos libros y estoy convencida de que es por algo. De profundis fue una bofetada de realidad y me ayudó a librarme en cierta forma de la presión del momento, de ese extraño amor que resquebrajó mi mundo, este, bueno… cuando lo terminé lo sabré, pero algo voy intuyendo…

Aquí dejo un fragmento, uno de tantos que me dejó fascinada y me fascinaran... 

“Y hasta la vida más desgraciada tiene también sus horas luminosas y sus pequeñas flores de ventura entre la arena y el peñascal. Y esto ocurría también al lobo estepario. Por lo general era muy desgraciado, eso no puede negarse, y también podía hacer desgraciados a otros, especialmente si los amaba y ellos a él. Pues todos los que le tomaban cariño, no veían nunca en él más que uno de los dos lados. Algunos le querían como hombre distinguido, inteligente y original y se quedaban aterrados y defraudados cuando de pronto descubrían en él al lobo. Y esto era irremediable, pues Harry quería, como todo individuo, ser amado en su totalidad y no podía, por lo mismo, principalmente ante aquellos cuyo afecto le importaba mucho, esconder al lobo y repudiarlo. Pero también había otros que precisamente amaban en él al lobo, precisamente a lo espontáneo, salvaje, indómito, peligroso y violento, y a éstos, a su vez, les producía luego extraordinaria decepción y pena que de pronto el fiero y perverso lobo fuera además un hombre, tuviera dentro de sí afanes de bondad y de dulzura y quisiera además escuchar a Mozart, leer versos y tener ideales de humanidad. Singularmente éstos eran, por lo general, los más decepcionados e irritados, y de este modo llevaba el lobo estepario su propia duplicidad y discordia interna también a todas las existencias extrañas con las que se ponía en contacto.” 

7 de marzo de 2016

Canción última (Miguel Hernández)



Febrero ha pasado como es, un mes de máscaras, oculto, incompleto…
Sumida en botes de pintura, entre brochas y rodillos, he ido dando una nueva tonalidad a la luz de mi casa, pasearé ahora entre magentas, malvas, lilas, morados y violetas, una corta pero extensa paleta que reflejan lo que soy y lo que siento. Se han cumplido cinco años desde que ella y yo nos hiciésemos una, desde que mis raíces empezasen a extenderse por cada uno de sus rincones, conquistando cada recoveco… Ahora, ya, en este momento, te siento aún más mía. Ya pronto sólo mi nombre te dará nombre, en un casi nada sólo seremos tú y yo y esa dulce compañía de tres corazones que aportan las risas y el sosiego. Han pasado cinco años y junto a ti, al amparo de tus entrañas, he vivido, reído, llorado…He crecido, sin hacerme mayor… Me he querido y me he odiado… Ahora venimos de vuelta y de la mano entramos en una nueva etapa, con nuevos tonos, con nuevos colores, con nuevos sueños, ilusiones y proyectos… 
Hemos llegado a Marzo rehechas, renovadas y preparadas para recibir la primavera… Vamos a seguir juntas, unidas, dándonos calor la una a la otra, solidificando estos muros que llevamos un lustro levantando…
Hoy, en este día, tenemos mucho que recordar, aunque hace un instante no lo hiciéramos, hace cinco años caímos, hoy estamos de píe y con ganas de andar…

Y hoy también quiero recordar a MI POETA, al de mi nana, al que desde niña amé por cada uno de sus versos… 


11 de diciembre de 2015

La luna (Jaime Sabines)

   

     Hoy dejo un canto a la Luna, mi regente, a la que acudo tantas noches… 
     Conocí a Jaime Sabines de pura casualidad, a día de hoy todavía no me he hecho con ningún libro suyo, pero sé que más pronto que tarde lo haré. He leído cosas suyas por internet y la verdad es que me gusta y llama mi atención. Este poema en cuestión lo conocí a través de alguien que fue importante para mí y al que también lo rige la misma luna.


La luna se puede tomar a cucharadas
o como una cápsula cada dos horas. 
Es buena como hipnótico y sedante
y también alivia
a los que se han intoxicado de filosofía
Un pedazo de luna en el bolsillo
es el mejor amuleto que la pata de conejo: 
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que nadie lo sepa 
y para alejar a los médicos y las clínicas. 
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido, 
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir

Pon una hoja tierna de la luna
debajo de tu almohada
y mirarás lo que quieras ver. 
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna 
para cuando te ahogues, 
y dale la llave de la luna 
a los presos y a los desencantados. 
Para los condenados a muerte 
y para los condenados a vida 
no hay mejor estimulante que la luna 
en dosis precisas y controladas

20 de noviembre de 2015

Sangre y Oro (Anne Rice)

Hoy os dejo un fragmento de uno de los libros de Anne Rice. Pertenece a la saga de Crónicas Vampíricas y narra la historia de Marius, unos de los vampiros más antiguos. Es una de mis escritoras favoritas y la conocí por Entrevista con el Vampiro, el primer libro de la saga y llevado a la gran pantalla. Desde entonces he leído muchos de sus libros y como norma general me fascinan, de ahí que la siga en todo lo que publica. A día de hoy está dedicada a una saga sobre hombres lobo, que, si bien no están a la altura de las crónicas, no dejan indiferente.
Si os gusta la literatura fantástica os recomiendo su lectura.


“Independientemente del tiempo que existimos, poseemos unos recuerdos, unos puntos de tiempo que éste no puede borrar. El sufrimiento puede distorsionar las miradas que echamos atrás, pero los recuerdos no pierden un ápice de su belleza y esplendor debido al sufrimiento. Permanecen duros como gemas.”

17 de noviembre de 2015

Declaración Universal de Sentimientos Humanos (Risto Mejide)

Hoy estreno el rincón de las palabras robadas con un texto de Risto Mejide.
Lo cierto es que lo conocí en su faceta de crítico en la época de OT y desde el primer momento me gustó, como cierto es que cuando empezó a escribir en un principio no lo seguía, hasta que fui descubriendo artículos y posteriormente un libro suyo y... me encandiló del todo. Me gusta su forma directa de decir las cosas, su sentimiento y como bajo capas de lo que parece "Chulería" se esconde todo un romántico.   
Esta fue la intro del capítulo XVII de su programa Al rincón de pensar... en el que nos muestra una forma distinta de hacer entrevistas. Siempre termina llevando a los invitados a su terreno y suelen ser charlas maravillosas. Os recomiendo su visión, es de lo poco salvable en esta nuestra televisión.
Este es uno de los muchos, pero que sonase de fondo la BSO de Cinema Paradiso lo hizo aún más especial.


Yo, como cualquier aspirante a convertirse en bonito recuerdo, declaro…

Primero. Tengo derecho a amar y a ser amado. Esta cláusula deberá ser respetada incluso por quien no me quiera a mí. Da igual. Como cantó el maestro, fue siempre más feliz quien más amó.
Segundo. Tengo derecho a enamorarme incluso de quien yo no haya decidido. Sobre todo de quien yo no haya decidido. Enamorarse jamás fue una decisión. Ser feliz, sí.
Tercero. Tengo derecho a que nadie, y cuando digo nadie me refiero ni siquiera a mí mismo, esté legitimado para juzgar mi relación. Por encima de raza, edad, sexo o religión, si dos personas han decidido quererse, quién eres tú para juzgarles.
Cuarto. Tengo derecho a buscar ya no buenas parejas, sino buenas ex. Y a sentir lo que no haya sentido jamás. Y tengo derecho a sentirlo de primera mano cada vez que lo haga. Porque puede que el corazón no envejezca. Pero la mirada sí.
Quinto. Tengo derecho a perdonar y a ser perdonado. Jamás por partes iguales, esto no es una ecuación, y si lo fuera, sería incapaz de despejarme yo.
Sexto. Tengo derecho a llorar cuantas veces quiera por todo aquello que dejé o me ha dejado. Por todo lo que jamás entenderé. Por todo lo que se me quedó en el tintero. Tengo derecho a echar de menos todo lo que jamás me ocurrió. Y tengo derecho a remover mi pasado a las tres de la mañana, aunque todos sepamos de antemano que siempre será un error.
Séptimo. Tengo derecho a abrazar como si no hubiese un mañana. Porque algún día sé que tendré razón. Y ese día será demasiado tarde.
Octavo. Tengo derecho a querer a quien no conozco pero sé que sufre. Sobre todo si sé que sufre. Esto último, más que un derecho, es una obligación.
Noveno. Tengo derecho a quererme a mí lo justo para poder empezar a querer a los demás.
Y décimo. Igual que tengo derechos, también tengo una obligación y sólo una: la de seguir los dictámenes de mi corazón por encima de todo lo que pase e intentar siempre dar más de lo que reciba.

Así lo firmo a día de hoy, desde este lugar del planeta, con todos y cada uno de mis latidos.

Risto Mejide