31 de mayo de 2016

No preguntes...


Si es que no deseas hallar respuestas, es mejor que no lo hagas. Vive en el desconocimiento y el desconcierto de no saber.
Ayer me dio por leer de nuevo las palabras de un ilustre sevillano, el romántico, el que tantos suspiros me arrancó en la adolescencia. Será que últimamente me siento así, como una quinceañera, asustada y enamorada… Y todo porque hay un grupo de golondrinas que han hecho nido en mis ventanas y se las pasan jugando contra mis cristales…. Pero aquellas que aprendieron nuestros nombres, no han vuelto… De Bécquer adoré su poesía, esas rimas que se paseaban entre las páginas de mis libros y cuadernos, pero amé aún más sus leyendas… Mi favorita es el Monte de las Ánimas, pero ayer descubrí subrayado este fragmento de la Ajorca de oro

“-No me preguntes por qué lloro, no me lo preguntes, pues ni yo sabré contestarte ni tú comprenderme. Hay deseos que se ahogan en nuestra alma de mujer, sin que los revele más que un suspiro; ideas locas que cruzan por nuestra imaginación, sin que ose formularlas el labio, fenómenos incomprensibles de nuestra naturaleza misteriosa, que el hombre no puede ni aun concebir. Te lo ruego, no me preguntes la causa de mi dolor; si te la revelase, acaso te arrancaría una carcajada.”

Yo, que me considero llorona de nacimiento, a mí, que con demasiada frecuencia se me mete un poco de arena en los ojos… Es eso, mejor no preguntes, porque de seguro no me entenderías, yo soy así…


“Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí.
Es esto de los llantos pasaje baladí.
Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente estulto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.”

Alfonsina Storni (Fragmento de Capricho (El dulce Daño))


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