Febrero ha pasado como es, un mes de
máscaras, oculto, incompleto…
Sumida en botes de pintura, entre
brochas y rodillos, he ido dando una nueva tonalidad a la luz de mi casa,
pasearé ahora entre magentas, malvas, lilas, morados y violetas, una corta pero
extensa paleta que reflejan lo que soy y lo que siento. Se han cumplido cinco
años desde que ella y yo nos hiciésemos una, desde que mis raíces empezasen a
extenderse por cada uno de sus rincones, conquistando cada recoveco… Ahora, ya,
en este momento, te siento aún más mía. Ya pronto sólo mi nombre te dará nombre,
en un casi nada sólo seremos tú y yo y esa dulce compañía de tres corazones que
aportan las risas y el sosiego. Han pasado cinco años y junto a ti, al amparo
de tus entrañas, he vivido, reído, llorado…He crecido, sin hacerme mayor… Me he
querido y me he odiado… Ahora venimos de vuelta y de la mano entramos en una
nueva etapa, con nuevos tonos, con nuevos colores, con nuevos sueños, ilusiones
y proyectos…
Hemos llegado a Marzo rehechas,
renovadas y preparadas para recibir la primavera… Vamos a seguir juntas,
unidas, dándonos calor la una a la otra, solidificando estos muros que llevamos
un lustro levantando…
Hoy, en este día, tenemos mucho que
recordar, aunque hace un instante no lo hiciéramos, hace cinco años caímos, hoy
estamos de píe y con ganas de andar…
Y hoy también quiero recordar a MI
POETA, al de mi nana, al que desde niña amé por cada uno de sus versos…