12 de marzo de 2018

Se equivocó...


Aquel verano ella estaba en su mundo, recomponiéndose, tratando de poner en orden sus sentimientos. Luchaba por huir de aquella fantasía que ella misma creó. Y él llegó sin ser llamado, en un inoportuno momento y jugó a llamar su atención.
Se equivocó, lo hizo al hablar de más, al confiar, al creer, al percibir… Ella se equivocó y confundió complicidad con interés. Y no supo verlo, aunque existían miles de cosas que los desunían, ella se propuso dejar a un lado sus prejuicios, y se equivocó. Quizá debió de hacerse caso, creerse aquello que se decía de que dos personas tan distintas no podían terminar bien… Porque al final el tiempo le había dado la razón, pero ya se había equivocado.
Y mientras él alegaba que durante esos meses creyó que podría haber habido algo entre ellos, ella se daba cuenta de cuál distintas eran sus percepciones, ella en esos meses aún estaba en un vaivén de sentimientos  y había tratado por todos los medios de no dar muestras de algo que ni ella tenía claro. Se equivocó. Se fue dejando quitar la coraza, los miedos, se fue desnudando poco a poco, se limitó a dejarse llevar por una vez, a darse una nueva oportunidad, no todos tenían que ser iguales, no. Él era un amigo, ante todo, alguien a quien le había contado cosas que ahora le gustaría no haberle contado. Se equivocó.
Él la dejó hacer, jamás la detuvo, a pesar de que ella repitió una y mil veces que estaba cansada de lo mismo, el calló, fingió, aseguró que él no era así. No se alejó, la dejó caer, hasta que cayó y cuando lo hizo, cuando para ella ya no había retorno, entonces cerró una puerta que en el fondo nunca estuvo abierta. Y todo aquel supuesto interés por verla, por quedar, por hacer cosas juntos, se esfumó de un día para otro… Se equivocó.
Y ahora la hacía creer que ella era importante, que la consideraba una amiga de verdad y que no quería hacerle daño… Y ella calló, se tragó lo que empezaba a sentir y trató de asumir…
Sí, se equivocó, lo hizo, pero al menos podía ir con la cabeza bien alta, porque ella jamás jugó con él, jamás, si dejó pasar los meses, si se escondió, si dio negativas fue por eso, para no equivocarse, para no confundir, no quería que el pasado se interpusiese en su presente y al final… Se equivocó, se hubiese equivocado siempre, porque en el fondo él siempre estuvo jugando, aunque ella no era consciente. Se equivocó por ilusa, por creer que realmente todo aquello podía merecer la pena, cuando aquello siempre fue una nada, otra nada que se forjó en su cabeza, pero esta vez con ayuda. Ella no lo buscó, ella jamás pidió nada, nunca, ella sólo quiso creer en él… Y se equivocó.



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