21 de agosto de 2019

El universo tiene un plan...





La sombra de las higueras, el discurrir del río, la quebrantada paz por el ir y venir de la gente. Algún perro que se acerca a beber a la orilla. Una mañana de domingo lejos de la ciudad…

—¿Tú podrías explicarme lo que acaba de ocurrir?
—Que menos mal que yo no me mareo en el asiento de atrás.
—Serás cabrona rubia, no, en serio, tú que conclusión sacas de todo esto, porque yo no sé qué pensar, que maquiavélico plan tiene el universo para mí, osea, que no me he encontrado con él en la puerta del Damajuana, que eso sería lógico, pero esto, es que no entiendo nada, que puñetera paranoia es esta, a ver, es que…
—Ya, si te entiendo, si es todo muy surrealista, la verdad, si es que parecía que había ido a buscarte, era una sopa de charco cuando llegó al bar.
—Es que es eso, quién coge y se planta a las dos de la tarde de un domingo de agosto para hacer una ruta, pero claro, es que pensar en esa idea me dejaría aún más descolocada, vamos que no sé, que por un lado es eso, a qué juega el destino conmigo, que vale, que no me lo he encontrado en la otra punta del mundo, que vale, que estamos a 60 kilómetros, pero mira, es que tu sabes lo rebuscadita que soy, una hora después de yo poner que estábamos ahí, zas, pero es que no puedo pensar eso, entiendes, no puedo, no puedo volver a comerme la cabeza, no puedo creer eso, porque es del todo ilógico. Él sabe de sobra lo que hay, sabe que sigo pillada, así que… Obviamente no me voy a montar una película otra vez, ya no, si esto hubiese pasado hace tres años yo estaría bailando en un pata, ahora sin embargo tengo una bola en la garganta que no puedo tragar.
—No, pero en serio, parecía que le iba la vida por sentarse delante, que poco más y se mete con el coche hirviendo.
—Y dale, eso te ha dejado marcada, no en serio y a que venía soltarme eso de yo en Granada tengo mis cosas, hostias, vale, me lo creo, pero por qué me cuentas eso, para que me quemen los celos, para que no me haga ilusiones, a ver, que yo las ilusiones me las dejé hace mucho por el camino y celos, qué gana poniéndome celosa.
—Tú dijiste lo de que te habías ido con un colega
—Ya, ¿y? A ver que si supiera como fue la aventura no sé qué pensaría, si supiese el porqué me fui y lo que pretendía con aquello, joder, que obvio eso no lo voy a soltar, pero… Vamos que… Y a ver, que yo soy libre, que estoy harta de la clausura y lo sabes, que yo me quiero dar la oportunidad de olvidar y enamorarme y… Joder es que así no hay manera, que me largo un fin de semana a desconectar y zas, ahí lo llevas, como siempre. Y eres testigo, cada vez que digo ya, aparece.
—La verdad es que sí gorda, que ahí llevas razón. Pero vamos que cuando yo le he soltado lo de la casualidad ha puesto una cara… Y después con lo de las ex, que sabía que te lo iba a contar…
—Es que es eso, vienes y me cuentas que te vas a Granada a llamar a una ex con la que acabaste como el culo, en serio, es que lo flipo, y que si lo del relato y que no todo lo que se escribe es por alguien… Que me han dado ganas de decirle, pues tú no, pero yo sí, soy así de idiota, la mayoría de las cosas que he escrito en estos años van por ti… Incluso a día de hoy hasta está publicado, con dedicatoria, pero vamos que tonto no es, que él lo sabe.  No entiendo nada, en serio, no lo entiendo, si yo supiese que le molo a alguien no haría las cosas así, no me lo encontraría y le contaría todo eso, coño que eso duele. Que ganas me han dado de decirle que fuésemos a las Salinas del Prado del Rey y ale, me bañase en sal.
—Trata de calmarte, no le des más vueltas, si es que ha sido todo muy raro, si es que, qué te digo, que menos mal que ha pasado ahora, porque ya no es lo mismo, ya hace mucho que dejaste de hacerte ilusiones. Pero es que no falla, en cuanto dices ahora sí, aparece, es que es, eso casualidad o plan perverso del universo.
—Es una putada, eso es lo que es, porque joder, mira si esto fuese a ser por algo, osea, si es un plan para decirme espera, yo sigo esperando, me da igual, como dice la canción valdrá la pena, pero es que no es así, ya no puedo creer que sea por eso, ha pasado mucho tiempo, demasiado y es que, joder, que yo no puedo evitar sentir lo que siento, si lo sentí desde el minuto uno en que lo vi, pero también sé que tengo que avanzar, que yo ahora quiero pensar en mi nueva casa, en vivir, en dejar atrás el pasado de una buena vez, pero lo veo y todo se va a la mierda otra vez, en serio, la que se va a ir de Jerez voy a ser yo…
—No te dejo, ni de coña vamos, te mato…
—Oye, así tienes casa fuera y seguro que voy a verte más, que tú ya sabes que a mi conducir en ciudad no me gusta pero en carretera sí, que ya hasta le he cogido el gusto a esto de la sierra, en nada ya voy como loca por las curvas… Que por cierto el otro día me descojoné en Twitter, que decían que uno folla como conduce…
—Claro, eso explica lo de tu colega, que no tenía carné.
—Eso mismo pensé yo, mira que somos brutitas.
—El puntito cabrona siempre, gordita.
—Pues sí, el día que perdamos el humor, malo, pero es que uff, a ver cómo digiero todo esto, que es eso, que al menos ya no me tomo las cosas igual, pero no puedo evitar que todo esto me parezca muy injusto a ratos, porque es que, no puedo evitar pensar que es él y encima eso, el destino parece empeñado en no sacarme de mi idea… Y no es justo, no, no lo es, porque yo tengo mucho que dar y quiero hacerlo, creo que ya nos lo merecemos, que llevamos ocho años solas, que en eso nos entendemos demasiado bien y pesa, tú sabes que pesa…
—Anda, venga, ya, vamos a tomarnos algo, ahora que hemos regresado a Jerez y a la realidad, pongamos el broche.
—Sí, yo quiero un copazo, un gin tonic, de Tanqueray, si es que… Putas casualidades… En fin…

Y eso, que desconozco el plan del universo, no entiendo las señales, me he acostumbrado a vivir de hechos, no de casualidades, y a ellos me aferro…  Y el único hecho que existe es el de que…



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