21 de febrero de 2019

Una mañana común...




Aquella era una de esas mañanas con claros indicios de ser común. El sol había salido a la hora prevista, los autobuses empezaron a circular por las calles en función de sus cuadrantes e itinerarios. Los niños empezaban a bostezar tras haber sido despertados por sus madres y mi despertador abrió los ojos más tarde que yo. Oía el taconeo de mi vecina, en cinco minutos saldría dando un portazo y dejaría perfumado el ascensor hasta media hora después de salir yo, que lo hacía como unas dos horas después y sí, aún se masticaba su colonia barata. Tras el decimonoveno intento lo logré, me incorporé en la cama, miré por última vez a mi punto indefinido favorito y me despedí de las sábanas.

Tropecé con mi gata por el pasillo, me di el pertinente golpe con el pomo de la puerta de la cocina y por inercia abrí la lata de cápsulas. Resoplé. Esperé paciente a que se calentase la leche en el microondas, rellené el cuenco de comida de aquel ser peludo que gobernaba mi casa, eché dos cucharadas de Cola cao en la taza y me fui al salón, pronto mis ojos estuvieron en mi segundo punto indefinido favorito de la casa. Un lastimero maullido de Arya me devolvió a la realidad. Encendí un cigarro, miré el móvil, ignoré los mensajes de Whatsapp, encendí el portátil, bicheé el Facebook, me recreé en  Twitter, hice un stalkeo rápido por los perfiles de mi crush y di un par de nopes en Tinder. Lo habitual de cada día, lo que ya dije, una mañana común, en la que si no fuese porque me tocaba ir a arreglar unos papeles de buena gana me la hubiese pasado en pijama, como las nueve anteriores, pero esta vez por gusto. El reloj marcaba las 9 de la mañana. Procrastinar, ese bello arte de vivir, en el que Lucía podría deleitarse cada día… Pensé como argumento de mis memorias de cuarentañera absurda.  Fui de nuevo a la cocina, volví a abrir la lata de cápsulas,  volví a resoplar. 

Arrastré mis pasos al pasillo, me dispuse a encender el termo, de saber hablar (o este ser otro relato) me hubiese dicho: sin gas no sirvo para nada. Tercer resoplido del día, me contuve el que sentí al ver mi reflejo, si mis cálculos no fallaban eran más de dos meses sin ponerme el tinte, finos hilos de plata formaban una maraña en mi cabeza. Si es que el año presente se estaba luciendo, ni dos meses llevaba y ya iba camino de ser uno de esos para enmarcar, uno de esos PUTO, pero con todas las letras así, en mayúsculas, subrayado y en negrita; esperaría a diciembre para ponerle las exclamaciones, tampoco quería pasarme de agorera. Por motivos obvios pasé de la ducha, el agua fría en pleno febrero y después de la semana que había pasado como que no, total, esa noche, al fin, me había librado de despertarme bañada en sudor y… Me puse lo primero que pillé en el armario, tampoco es que fuese a buscar novio a la oficina de impuestos. Me cepillé los dientes, me apañé un moño con dos hebillas y pista. Me coloqué el abrigo, los cascos, me preparé el cigarro que encendería justo al salir del bloque y cerré la puerta de casa sin mucho entusiasmo. Al entrar en el ascensor lo hice de espaldas, no quería dar de bruces con ese maldito espejo, que escondía el verdadero reflejo del alma. Qué clase de lugar infernal eran esos habitáculos, en un metro cuadrado eras capaz de toparte con ese pelo rebelde de tus cejas o esa espinilla que en casa no viste y las ojeras que daban una sombra indefinida a tus ojos.

Al salir a la avenida lo noté todo como distinto, pero claro llevaba tantos días sin salir que igual habían cambiado el sentido de algunas calles colindantes o algo. Los coches parecían circular por donde no les correspondía, la gente también iba como alterada, pero continué caminado a mi bola, como siempre, en mi mundo particular, con la mirada en mi punto indefinido favorito de la acera o del cielo, según me viniese en gana. A mí es que me gusta ir así por el mundo, qué le vamos a hacer, no sé qué imagen de colgada puedo dar, pero para ser sinceros tampoco es que me importe en demasía. A eso de las 11 llegué al centro, allí sí que me extrañó el movimiento de la peña, iban como a cámara lenta, como huyendo unos de otros, pero sin entusiasmo, no sabría cómo explicarlo, así sucios o yo que sé, con lo arreglada que suele ir aquí la gente, pero se ve que tanto frío estaba afectando porque la gente ya ni se preocupaba en la imagen que daba. Por no hablar de los que de la nada se tiraban al suelo… La verdad es que aquello sí llamaba mi atención, pero no tenía tiempo que perder, que esa tarde me tenía que incorporar al curro y quería que me diese tiempo a comer tranquila. Así que sorteé a la marabunta como buenamente pude y llegué a la oficina. Este resoplido no lo pude contener ¡pues no estaba vacía la oficina! Aquello abierto de par en par y nadie en las mesas, el punto de información, todos se habían largado a la vez a desayunar, eso estaba claro, pero tenía cojones la cosa. Nada, me senté allí, saqué el móvil, volví a mirar las redes sociales, stalkeé otro rato, cuando una hora después allí no apareció nadie decidí irme, ya volvería otro día y pondría la pertinente hoja de reclamaciones.

Al salir de allí vi que el caos en la calle era mayor, resoplé, lo mejor sería cambiar el camino de vuelta, no estaba de humor para volver a lidiar con manadas de gente que se movían sin ton ni son y entorpecían mi alegre paseo, además es que más que hablar ese día la peña parecía gritar y mira que llevaba yo alta la música, que mi compañera de trabajo siempre me lo decía, pero ni por esas oiga, qué cansina la gente. Y después querrían que yo fuese más amigable, más simpática, pero si es que no ayudaban coño, no ayudaban. Estuve a punto de echarme a reír cuando vi a la rumana que fingía ser coja al fin andar más derecha que el que la perseguía, seguro un guiri cabreado que había descubierto su engaño. Estuve tentada de echarle una foto, pero me dio pereza sacar el móvil, lo que más deseaba era llegar a casa, ponerme el pijama y agobiarme porque se me echaba encima la hora de ir al despacho.

Lo cierto es que hubo señales que debieron de alertarme en mi regreso a casa, pero ya os he dicho que suelo ir bastante a mi rollo y además ese día yo no estaba para mucho, mi cabeza aún no había despertado, ese día llevaba mas retraso del habitual. Hubo un momento en que la histeria era tal que tuve que refugiarme en una vieja fábrica de bolsas, a lo lejos creí distinguir a una chica embarazada, que sujetaba algo así como un manillar de bicicleta, haciéndome señas, pero obvio que me convencí de que todo aquello era fruto de toda la química ingerida en días anteriores.

A la una estaba de vuelta en casa, al fin, me puse las zapatillas, saludé a mi gata, desvié la mirada a mi segundo punto indefinido favorito del dormitorio, fui al salón, me asomé a la ventana y allí, entre gotas de lluvia reseca que cubrían el cristal, lo vi claro… Encendí el televisor. Todas las cadenas bombardeaban con la misma noticia: ATAQUE ZOMBIE.

—¡LA HOSTIA!  Y yo sin enterarme de que el mundo se había ido a tomar por saco.

En aquel momento fui consciente del peligro que había corrido saliendo de casa, después me extrañó el hecho de no haber sido atacada, analicé entonces la situación… Era lunes, yo me había llevado semana y media con gripe, no me había duchado, se me había terminado el café… Yo era una zombie más.




Objetivo 2: Crea un relato donde aparezcan zombies
Objetos 12 y 28: Una mascota y un ascensor.  

Este relato participa en el #Origireto2019 creado por @Musajue pincha aquí y por @Stiby2 pincha aquí 

18 comentarios:

  1. Dios, cómo mola xD
    Me encanta tu forma de salir de la gripe jajaj no, en serio, has contado un día normal de forma muy entretenida. Todos tenemos un vecino que va dejando rastro por donde va xD
    Estaré más atenta por las mañanas no sea que esten aquí los zombies, que yo también voy que no me entero.
    Muchos besos linda :)

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    1. Jajaja, gracias nenita... Lo de los vecinos y sus rastros es... Y bueno, de la gripe creo que sigo saliendo, esto lo escrbí aún delirando jaja, pero si te gustó me vale. Besitos.

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  2. Cielo es genial, te lo dije ya y te lo repito, es maravilloso y tiene un par de momentos (sobretodo lo de "más retraso del habitual") exhilarantes.

    ¡Sigue así, cielo! Y cuidado con las gripes ;)

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    1. Anda, anda, lo del retraso es algo basado en... Tú ya sabes. Gracias mi niña. Muacks.

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  3. ¡Hola!
    Genuino, me he reído mucho, a medida que pasaba la lectura, me imagine que todos eran Zombies, vaya que con el aspecto que tenía, pasaba por otra más, muy bueno.

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    1. Gracias, y tanto que pasaba, es que un lunes sin café xD.

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  4. Me ha gustado mucho el relato, sobre todo la primera parte completa, antes de salir a la calle. La descripción del estado personal y situacional es excelente. También me gusta el lenguaje, muy fresco. El final anodino va muy bien con la personalidad de la narradora. Buen trabajo!

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    1. Gracias, si se pilló el sentido me siento satisfecha.

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  5. me gustaría decirte que me ha gustado mucho... pero no puedo porque tengo problemas con la forma de narrar. Entiendo que esto es básicamente un monólogo. Lo veo perfectamente como un monólogo de standup comedy. Pero como formato relato no me convence nada. ¿Tal vez las frases super largas y la profusión de comas? No estoy segura.
    Pero, eso si, original, y bien traidos los objetivos y objetos

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    1. Gracias, ya se sabe que para gusto los colores y obvio a todos no nos gusta el mismo tipo de lectura ni narramos de la misma forma, así que bueno, si no te gusta, no te gusta y a mi me gusta la sinceridad así que... A ver en próximas entregas jeje.

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  6. Muy buenas!
    Me ha gustado mucho el tono "harta de la vida" del relato, las expresiones coloquiales que metes y como se va intuyendo el final (al menos yo lo he ido intuyendo) con pequeños detalles. No es un plot twist loco y eso mola. También, al contrario que a Aitziber, sí que me ha gustado mucho la forma irónica y cortante de narrar, exáctamente como si fuese un onólogo.

    Esta frase me ha gustado mucho porque he sentido identificación 100%, salvo por la parte del cigarro -> "Encendí un cigarro, miré el móvil, ignoré los mensajes de Whatsapp, encendí el portátil, bicheé el Facebook, me recreé en Twitter, hice un stalkeo rápido por los perfiles de mi crush y di un par de nopes en Tinder. Lo habitual de cada día"
    En general, es una idea muy buena y la verdad es que yo había pensado hacer algo como esto (aunque no así) y ahora me da verguenza porque este me ha gsutado mucho y mi idea era peor jaja Pero a ver qué ocurre.

    Por último, mencionar que genial el enlace con el relato de enero de Kat, con la bicicleta LOL.

    Un detalle, en esta frase sería "despertarme": "esa noche, al fin, me había librado de despertase bañada en sudor y… " y luego esta otra frase "pues no estaba vacía la oficina," iría entre interrogaciones.

    Es todo. Enhorabuena por el relato.

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    1. Gracias. Yo es que soy muy de narrar así, de andar por casa, la verdad... Y oye, que por qué tú idea va a ser peor, eso está por, no sé, ver? Eso, a ver que ocurre ;). Ahhh y lo del tabaco... Bueno, eso es como que aparezcan gatos, algo muy mío jajaja.

      Los fallos los corregí, estaba muy atorrijá en esos días...

      Muacks

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  7. Pero que maravilla Nata, ¡cómo me ha gustado! Que maravilla y como me ha gustado ver a la muchacha de la bicicleta y es que te he visto Nata te he visto perfectamente hasta los huevos de todo xDDD Eres genial *_*

    Y que puñetera esa gripe, y como me gusta que hayas sobrevivido xDDD

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    1. Hasta los huevos, yo?? Que diga ella... Noooo, eso te lo estás inventando Neswi jajaja. Gracias mi nena... Y ya se sabe, bicho malo... Besitos

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  8. Mola mogollón. Ha ido cobrando tono y sentido de un modo perezoso pero insistente, como el caminar de un zombi, jejejje. Buen enlace con la de la bici.

    Solo se hace raro, por muy pasota y de baja que estuviera hasta el desenlace, que con tanto manejo de rrss que tiene, en ninguna viera nada extraño, ningún "IRLspoiler". Pero es lo único. Todo bien.

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    1. Gracias, me alegro que te haya gustado... Y bueno, sí, es verdad que igual pudo ver algo, pero, a ver cómo lo explico, te digo yo en lo que la puedo conocer que la mitad de las veces mira y no ve... Vamos que igual a mí me hubiese pasado igual jajajaja.

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  9. Me ha parecido un relato muy del día a día, quizá se me ha hecho un poco largo porque es mucho "rutina random de vida aburrida" y creo que el personaje protagonista es totalmente pasota de la vida xD lo he leido todo con un todno muy neutro, muy de que se nota que esta persona está aburrida totalmente, hasta tal punto que ignora todo lo que pasa y creo que lo del café le ha dado un punto de significado muy bueno xP

    Agradezco el guiño a mi relato, me ha parecido muy gracioso encontrarme de pronto a un personaje mío por ahí xD y bueno decir que a pesar de que es un relato que se siente pasota total, deja buena sensación y tiene muchas cosas con las que cualquiera podría identificarse, me ha gustado ^^

    .KATTY.

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    1. Gracias Kat, igual alargo, puede ser, pero es eso un zombie va lento... Y bueno, más que pasota es que está en la parra y si a eso se le suma el no café y la gripe... Está en la parra por duplicado jajaja.

      Y muchos me han dicho lo del guiño a tu relato y te contesto a ti que eres la "damnificada". Es que me encantó, te lo puse, esa imagen se me quedó en el alma y la tenía que meter sí o sí.

      Muacks

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