Se había convertido en el número
impar, cuando ella estaba las cuentas no cuadraban, no había pares. Era el
nones de la situación, de la reunión, del momento…
La mayor parte del tiempo era un 1,
en contadas ocasiones un 3, a ratos era el 5, otra veces el 7 o quizás el 9…
Pero hacía mucho que no era 2. Y, a ratos, pesaba y se sentía como pez fuera del agua.
Ella, durante años fue par y se acostumbró a ello. Ahora eran 5 años los que le
repetían que aquello había dejado de ser así…
A veces trataba de imaginar cómo
sería volver a ser una cifra par… Le costaba hacerlo… Pero también lo echaba de
menos… ¿Pero tú estás bien? Le preguntaron. Y sí, lo estaba, pero posiblemente
también estaría bien de hallar esa otra parte que la complementase. Otro número
impar con ganas de ser par. Un ser diferente e igual, distinto pero parecido a
ella. Esa persona que sacase su mejor parte y de la que sacar su mejor parte,
con la que construir sueños conjuntos y no individuales.
Un impar, eso es lo que era, un
número impar… Ella, que siempre fue de cosas pares…

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