Aquella noche Wendy decidió no mirar
atrás. Nunca más. Era el momento de volver a empezar de cero, de dejar atrás
todo aquello que nada aportaba a su vida. No podía borrar su memoria, abandonar
sus recuerdos en el cajón del olvido, pero sí tenía la llave que abría las
puertas de un nuevo futuro, un nuevo comienzo. El ahora.
Hoy Wendy ha dejado de esperar junto a la ventana que las estrellas le traigan noticias de amores imposibles, la visita de esos Peter Pan que solo buscan un vano viaje al país de Nunca Jamás…
Wendy ha encontrado su lugar en el
mundo, en su propio país, en su universo, en el que ella habita sola. No
necesita nada más.
Atrás quedan las noches en vela, los
llantos, las caricias que se marchitaron en la espera, los labios
insatisfechos, la sed no saciada… Ella se ha enamorado de su soledad, de su forma de vida, de sus momentos y sus
desvelos…Ha aprendido a equilibrar, compartir, compensar...
Dueña y señora de sus días, Wendy, se
ha reencontrado con la niña que dejó atrás, esa que abandonó o quizás ocultó
por temor a que la hiriesen. Ahora ya no tiene miedo, ahora es fuerte, o al
menos comienza a serlo. Wendy se ha cansado de palabras huecas, de melodramas,
de promesas y lamentos… Eso ya no sirve.
Por eso hoy, en este día, comienza
una nueva aventura, un nuevo ciclo, atrás queda el pasado, archivado. En su
niñez, los 15 de septiembre solían marcar el comienzo del año escolar…Que mejor
fecha para reinventarse y dar salida a nuevas historias…

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