29 de marzo de 2016

Un día perfecto...

A veces no salen las palabras, o es que no queremos que lo hagan. Preferimos mantenerlas ahí, ocultas, de manera que nadie pueda oírlas, leerlas, tocarlas… A veces preferimos callar, silenciar, obviar, cuando en el fondo sabemos que eso no servirá de nada y que todo aquello está, es una realidad, más nos pese.
Y detrás de esas palabras suele estar escondido el miedo, ese cabrón con pintas que juega a manipular tu vida, que la mayor parte del tiempo la gobierna… Es el que te sumerge en tu burbuja, crea tu zona de confort y te acuna en ella para que no trates de huir. Eres feliz con tus miedos y en ellos crees vivir tranquilo, lejos de heridas, lejos de corazones resquebrajados, de equipajes ajenos… Buceas y te hundes, poco a poco, cada vez más profundo y una vez llegas al fondo y tratas de mirar hacia arriba es cuando te das cuenta de que es demasiado tarde. En el momento en que eres consciente de que miras la vida desde el otro lado, detrás del cristal, como quien ve caer la lluvia… Y te mientes y te dices que la soledad es la más bella de las compañías, pero como decía el poeta aún lo es más si tienes a quien contársela…
Atesoramos palabras que nos negamos a pronunciar, creyendo que no hacerlo nos salvará… a sabiendas de que no es así… los miedos nunca salvan, nunca… Pero miras atrás y vez como el paso del tiempo te ha ido desgastando, como te ha partido por la mitad mil veces y que de tanto desmontarte para volver después reinventarte, tus fuerzas y tus esperanzas se han visto mermadas…
A veces, la mayoría de las veces, siempre, lo que queremos es que un día, al menos un día, parezca perfecto… Pero a veces, la mayoría de las veces, siempre, te refugias en el miedo.

Siento que algo echo en falta…”




7 de marzo de 2016

Canción última (Miguel Hernández)



Febrero ha pasado como es, un mes de máscaras, oculto, incompleto…
Sumida en botes de pintura, entre brochas y rodillos, he ido dando una nueva tonalidad a la luz de mi casa, pasearé ahora entre magentas, malvas, lilas, morados y violetas, una corta pero extensa paleta que reflejan lo que soy y lo que siento. Se han cumplido cinco años desde que ella y yo nos hiciésemos una, desde que mis raíces empezasen a extenderse por cada uno de sus rincones, conquistando cada recoveco… Ahora, ya, en este momento, te siento aún más mía. Ya pronto sólo mi nombre te dará nombre, en un casi nada sólo seremos tú y yo y esa dulce compañía de tres corazones que aportan las risas y el sosiego. Han pasado cinco años y junto a ti, al amparo de tus entrañas, he vivido, reído, llorado…He crecido, sin hacerme mayor… Me he querido y me he odiado… Ahora venimos de vuelta y de la mano entramos en una nueva etapa, con nuevos tonos, con nuevos colores, con nuevos sueños, ilusiones y proyectos… 
Hemos llegado a Marzo rehechas, renovadas y preparadas para recibir la primavera… Vamos a seguir juntas, unidas, dándonos calor la una a la otra, solidificando estos muros que llevamos un lustro levantando…
Hoy, en este día, tenemos mucho que recordar, aunque hace un instante no lo hiciéramos, hace cinco años caímos, hoy estamos de píe y con ganas de andar…

Y hoy también quiero recordar a MI POETA, al de mi nana, al que desde niña amé por cada uno de sus versos… 


31 de enero de 2016

Exmorfosis...

Recordó la mañana en que sintió los rayos de sol acariciando su cuerpo, aquella transformación debía de ser algo importante, sin duda, cambiaría su vida. Se lanzó a la calle segura de si misma, confiada, sin miedos. Vio su reflejo en un charco del parque, era hermosa y así lo sentía. Había resultado ser un camino difícil, tuvo que pasar por varias etapas de incertidumbre, pero ya nada la volvería a hacer caer. La vida le sonreiría esta vez, sí, lo haría. Al fin había terminado lo de andar rozando el suelo, ahora tenía la capacidad de ir donde quisiera, le habían crecido alas y deseaba marcharse lejos, dejar atrás los malos momentos, desbrozar sus anhelos y convertirlos en esperanzas.
Puso rumbo al sur, tras horas de viaje divisó el mar a lo lejos. Allí, encontró a semejantes, los saludó efusiva, les regalo sonrisas, les mostró su mejor parte. Al principio todos la agasajaban, hasta que un buen día sintió que estaba atrapada en una fina tela y aquel ser que se llamó amiga ahora se disponía a cazarla. Huyó esta vez al norte, atravesó montañas, caminos empedrados, de nuevo sola, pero no decayó, el algún lugar debía estar ese mundo que siempre quiso. Llegó a una aldea, hizo nido en una pequeña casa de piedra y en ese lugar, a pocos metros conoció a un grupo alegre y divertido, cargado de luz. Por las noches salían juntos y bailan al son de la música que se desprendían de los árboles y libaban de las flores. Fue en vano, pronto se repitió la historia y sintió un aguijonazo en el alma. Pero ella no perdió la esperanza, fue al este, al oeste, pero por más que buscó no halló, aquel mundo era distinto, no era lo que soñó, no era el suyo. Miró sus alas y estas estaban perdiendo el brillo… No merecía la pena, nada de aquello merecía la pena…

  Y cansada de volar la mariposa decidió volver a ser oruga…

24 de enero de 2016

24 de Enero...


Al ver la fecha en el calendario retrocedió a aquel extraño momento de su vida. El destino le había regalado veinte años, que se dicen pronto, que no se olvidan fácil. El de ese año estaba siendo un raro invierno, con sol y calor, con las calles oliendo a azahar, con añoranza en el corazón. Sentimientos que se habían esfumado, sensaciones que ya había olvidado. Pero aquel invierno, ese que ya pasó, fue aún más raro, más duro, más amargo. Jodido primer amor que marca, jodido último amor que no se conoce, que no llega,  que no cuaja… Veinte años, eso le había regalado el destino, la vida, el karma, el sinsentido… Esa noche contaba estrellas en su pecho, las constelaciones la arropaban, el viento golpeaba los cristales y el recuerdo se marchitaba… Aquello pá ti se quedó, esto en mi se queda… Es una noche rara, confusa… El veinticuatro de enero, para muchos ajeno, para ella un despertar quebrado, una arcada, una cama de hospital… Aún hoy no halla respuestas, aún hoy no encuentra motivos, aún hoy sigue sin tener sentido…Por qué cojones me quedé?? A qué cojones he venido??... Veinte años, que se dicen pronto… En aquel momento los diecisiete pesaban tanto… Hoy se acerca peligrosamente a los cuarenta, se mira al espejo libre, a solas se quita la careta. Sigue llenando sus huecos con humo y cerveza, sigue soñando con un amor que no existe, que no llega… El humo hace que el color de la habitación se haga turbio, como lo es el pasado, como lo es su imagen, como tal vez lo sea el futuro… Y encadena sus manos al presente, al ahora, que como dijo el poeta es toda la vida, AHORA.
El alcohol adormece sus sentidos, difumina el deseo, acrecienta la sensación de soledad, pero acaso no es lo que siempre ha buscado, a lo que siempre le ha escrito… a loco confundiendo… Se niega el derecho al llanto, evita la rabieta, la pataleta, acaso no es eso lo que ella se dedica a difundir que necesita, joder, es que ni en eso se aclara… ya no quiere es cierto, pero cierto es que anhela y quiere creer, pero no cree.
Puto sábado noche, que el calendario escupe miserias pasadas, trenes que se fueron, plazas que le fueron regaladas… Viaja quizás en el vagón equivocado. Velas, altares y peticiones… Cruces que se cargan a la espalda y la quiebran. Cicatrices que quedan, dedos que las recorren cargados de engaño y mentiras… La han querido?? Acaso alguien ha soñado con ella… quiere que sueñen con ella… quiero que sueñes conmigo… que sueñes conmigo…
Escribió, escribe y escribirá palabras sin sentido… que nadie leyó, que nadie lee, que nadie leerá… No la entendieron, no la entienden, no la entenderán… I´m complicated.. Si abriese su pecho, si abriesen su pecho, qué encontrarían?? Nada aprovechable, nada útil… Sentir nunca le sirvió de nada, querer no sirvió de nada… Y ahí continúa ilusa, pensando que algún día todo tendrá significado, la vida le concedió veinte años, por algo debió ser, si no qué sentido tenía que lo hubiese hecho.
Noche de luna llena vomitando palabras, ingiriendo el veneno de la oscuridad reinante, de la carencia y la incertidumbre, de un principio sin comienzo, de un final sin punto…

De qué sirve un primer amor si no se conoce al último…