Acabo de ver el documental de Netflix En la mente de un gato, en el se trata de explicar lo que pasa por la mente de estos seres que se cuelan en nuestra vida, a pesar de todo, como con la personas, nadie nunca sabrá a ciencia cierta lo que pasa por ninguna cabeza, yo solo sé lo que estos pequeñajos peludos han aportado a mi vida y lo que espero haber aportado a la suya... Recomiendo el reportaje, pero sobre todo recomiendo que, si eres amante de los animales y estás dispuesto a tener un peludo en casa, le des una oportunidad a estos "extraños" seres... De las mejores cosas que he hecho en mi vida fue incluir a un gato, ahora 3 (eran 4) en mi día a día...
Estas palabras se las dediqué a Luna hace mucho, eran tres, ya tiene 13...
Y el de la foto es mi Otis, mi pequeño gato con alas, que se me fue demasiado pronto y del que siempre diré que era noble y bueno y que me enseñó realmente lo que era un gato... Para quedarte...
3 Años
conversando con Luna…
Un día
como hoy (7 de julio de 2009 llegó), hace tres años, llegó a mi casa un nuevo ser, era pequeña, traviesa y
muy coscona, me enamoró desde el principio…
Siempre
me han gustado los animales pero los gatos no me eran muy simpáticos, tenía
un concepto de ellos bastante chungo, los tenía como seres fríos, infieles, no
sé, prefería a los perros… Estaba a acostumbrada a ellos, mi tía siempre ha
tenido gatos en su casa, incluso cuando vivía con mis abuelos, recordaba a
Mozart, Caruso y posteriormente a Maga I y II, a Bruja y por último a Micaela, una gata especial, que llegó muy enferma
y que padecía una enfermedad neurológica.
Es ella la madre de mi pequeña Luna…
Pues
eso, estaba acostumbrada a tratar con las gatos/as de mi tía, había visto nacer
a muchas camadas, pero jamás ninguno llamó mi atención, hasta que un día de
verano llegué a su casa y conocí a mi gorda. La conexión fue mutua, desde el
principio nos caímos bien la una a la otra y hoy por hoy sé que fue un flechazo
por ambas partes. Micaela acababa de tener tres gatitas, una de parto natural y
las otras dos por cesárea, como he dicho ella estaba enferma y el veterinario
no confiaba mucho en que fuese capaz de sacar a sus crías adelante, pero lo
hizo, vaya que si lo hizo, era increíble verla cargando con sus cachorras
cuando apenas podía con su propio cuerpo, pero he ahí el instinto animal.
Cuando vi a Luna, apenas tenía un mes de vida, ya era como es ahora, un poco
suya, arisca, según muchos, pero conmigo no, ya siendo una bebita se pegaba a
mí, me lamía la mano y me dejaba achucharla, cierto era que su hermana era
mucho más amigable, más bonita, pero fue ella la que me conquistó y tras mucho
convencimiento a mi ex, logré que me dejara traerla a casa.
Así fue
como empezó mi experiencia gatuna, como nació mi amor por los gatos y cambió mi
concepto sobre ellos. Luna se convirtió en lo más parecido a un hijo que he
tenido, ella dependía de mí y yo llegué a depender de ella. Puede que la
persona que no tenga animales no pueda comprender el cariño que se les puede
llegar a tener y el que ellos te pueden ofrecer. Luna sabe cuando estoy triste,
feliz, enferma o alterada, cuando me enfado con ella y cuando la estoy
vacilando, sabe hacerme la pelota y sabe lo que tiene que hacer para sacarme de
mis casillas, yo pensaba que los gatos eran infieles, pasotas y buaaa. cuánto me
equivocaba. Es cierto que son más independientes. o fingen serlo, en el fondo se
pasan el tiempo pendientes de lo que haces y te persiguen por toda la casa,
están contigo mientras haces la comida, te duchas, duermes, aparecen en el
momento justo en que derramas una lágrima, es así, como por arte de magia.
Luna
vino a mi vida como caída del cielo, sé que me libró de tener una depresión de
órdago, ha sido la razón por la que me he levantado muchas mañanas, la razón
por la que quizás no he cometido más de una estupidez, ella depende de mí, yo
la alimento, la cuido, le limpio su arena y la mimo. Es cierto que ella no es
muy sociable, que es arisca con la gente, pero sin embargo conmigo tiene
delirio, al igual que yo con ella, a veces parece que me habla con su mirada,
la echo de menos en las noches que no se viene a dormir conmigo y se pega a mí,
con su patita por encima, la echo de menos cuando estoy lejos de mi casa, a
veces me agobia pensar que un día le pueda pasar algo. Ella no es de darse a
nadie, pero conmigo sí, es más, se encela cuando juego con Leo o con Frodi, sé
que “soy suya” y ella es la niña de mis ojos. A veces me agarra el dedo con su
patita o se abraza a mí, me mira y yo sé que me quiere, que me ve como su madre
y la achucho y le digo bajito que es mi princesa gatuna o la agarro y nos
ponemos a bailar alguna canción y otras veces la cojo en brazos y juntas
miramos por la ventana, muchas noches le enseño la luna y le digo que por ella
lleva su nombre.
Lleva
tres años conmigo y no sé si en este tiempo le he enseñado yo más a ella o ella
a mí.
Y bueno, cierto es que también tenemos al pequeño Leo, al que también adoro y quiero con
locura y ella también, aunque la vuelva loca, ninguna de las dos podríamos
pasar sin él, lo sabemos. Pero Luna es especial, puede que este feo que lo
diga, pero mi gatuna es mi perdición, hemos vivido mucho juntas, mucho, para
ambas fue duro quedarnos solitas, pero juntas logramos salir a flote de nuevo,
de no haberla tenido sé que todo hubiese sido mucho más complicado, es un
rayito de luz en mi vida y su maullido y su ronroneo me son casi tan necesarios
como el aire.
Un día,
espero que no lejano, cuando tenga pelas, me tatuaré su huella y la de Leo,
para tenerlos siempre en mí, ellos son dos seres muy importantes en mi vida y
me han dado mas cariño y mas consuelo que muchas personas. Me alegro de haber
tenido la oportunidad de conocerlos, de cambiar mi opinión sobre los gatos, de
pasar mis días con ellos, de tenerlos en casa, así me rompan mil cosas, muerdan
mis chanclas o me lo pongan todo lleno de mierda, no los cambio por nada, son
una compañía irremplazable y única.
En
estos momentos tengo a Leo en mi falda, a Luna observando desde el pasillo y a
Frodi, nuestra colega conejo (que se fue en enero de 2020), durmiendo en la jaula… no puedo estar mejor…
Todos para quedaros, TÚ SIEMPRE...